Sociedad

Responsabilidad Social del Consumidor

Pocos hablan de la Responsabilidad Social del Consumidor, pero hoy en día es primordial masificar el concepto

La Responsabilidad Social Empresarial es algo que está cada vez más presente en el discurso de las empresas, como puedes leerlo en nuestra nota sobre RSE. Pero ¿Qué hay de la Responsabilidad Social del Consumidor?

En la web encontramos muy poca información al respecto. Lo que encontramos hace referencia a la postura del consumidor frente a la RSE de las empresas, y como privilegia a empresas con las cuales se sienten identificados. Existen estudios al respecto y muchos son costeados por las mismas empresas, y pocos por entidades independientes como agrupaciones de consumidores o el estado, por lo que muchos caen en la autocomplacencia.

Pocos hablan de la Responsabilidad Social del Consumidor y es probable que el término formalmente no exista, pero hoy en día es primordial masificarlo, pues la sociedad está tomando conciencia del poder que siempre ha tenido y que ha sido manejado por grandes empresas a través de mensajes atrayentes pero carente de significado, ésto debido que el mismo consumidor no ha sido responsable de verificar su veracidad e importancia.

El actuar de las personas tiende a minimizar las consecuencias de sus hábitos de consumo. Por ejemplo en la compra de productos falsificados, pensando que sólo perjudican a grandes marcas, sin embargo no piensan todo lo que ello implica.

Hay puntos que los consumidores pasan de largo al momento de su decisión de compra

Veamos algunos puntos relevantes que las personas pasan de largo al momento de comprar:

  • Productos originales y de acuerdo a la norma. Varios tendrán como excusa que los productos falsificados son más económicos ¿Es tan cierto? Tomemos en cuenta que los costos de una empresa establecida: Genera una red de trabajo, costos de materias primas de calidad, transporte, publicidad y marketing, salarios de acuerdo a la ley y prestaciones asociadas. Es lógico que el producto original tenga un precio de venta mayor.
    Un producto falsificado genera menos costos de fabricación porque: Usa materias primas de baja calidad, no se publicita ni paga impuestos. Además éste último contribuye a tener malas condiciones laborales, pasando a llevar los derechos de trabajadores. No hay intermediarios, por ende tanto el falsificador como quien lo vende ganan mucho más. Contribuye a fomentar y financiar a redes del crimen organizado. Del punto de vista del consumidor: Con un producto falsificado no tienes sustento legal para reclamar si sale defectuoso o peor aún si este causa algún daño , es decir, no podrás solicitar una compensación.
  • Productores locales. Se piensa que el comprar productos importados les da un estatus superior. El público en general piensa que quien compra importado tiene un mayor poder adquisitivo y podrían ser catalogados como personas “de mundo” sólo por usar marcas internacionales. Surge la pregunta: ¿qué clase de persona gasta el doble o el triple por algo que viajó kilómetros consumiendo toneladas de combustible sólo para que el resto se forme una idea de quien lo compró? algunos dirán “son diseños exclusivos”. Acaso es tan valioso como para vestir prendas confeccionadas por niños esclavizados? Muchas marcas internacionales han sido acusadas de emplear/esclavizar a niños. Ésto debido a que la mano pequeña de un niño puede trabajar mejor las pequeñas aplicaciones de una blusa. Blusa la cual compraste y que tanto te elogiaron tus amigos.

¿Quién se detiene a pensar cuanto contaminó la prenda que usa?

Pocos se detienen a pensar cuanto contaminó la prenda que usa, tanto por las materias primas, los colorantes, las condiciones laborales, el transporte, etc. Parte del problema son aquellos consumidores que no piensan en la responsabilidad social del consumidor y siguen comprando a empresas que actúan con falta de ética.

Casos de colusión

En Chile el caso de colusión entre las cadenas de farmacias “Ahumada, Cruz Verde, Salcobrand” en 2008 fue muy comentado. Para sorpresa de algunos, no era novedad descubrir la colusión, si no que sorprendía ver a empresarios ante la justicia. En la práctica, las condenas a sus ejecutivos no dejó contentos a los consumidores. A 10 años del caso siguen apareciendo denuncias ciudadanas, dando cuenta que al parecer la colusión continúa. Al momento de esta publicación la Fiscalía Nacional Económica (FNE) no se ha pronunciado.

El 2015 se suma el caso del “Cartel del Confort”. Dos grandes empresas del papel tissue se confabularon para dificultar la entrada al mercado de empresas pequeñas.

En el primer caso, los consumidores sólo se quedaron en las quejas y acatando el fallo judicial. En el segundo caso la ciudadanía se empoderó llegando a agotar los productos de marcas no coludidas. Incluso otras empresas se han hecho parte publicando en sus redes sociales su adhesión al boicot. ¿Será sólo una moda o podremos mantener nuestra palabra en el tiempo?

En el segundo caso la ciudadanía se empoderó

En septiembre del 2016, vuelven a denunciar un colusión, esta vez en la telefonia movil. La empresa WOM denuncia colusión entre Entel, Movistar y Claro. La FNE aún no se pronuncia.

Como consumidores debemos buscar el bien común, porque es la forma de beneficiarnos a nosotros mismos. No es una batalla de consumidores versus empresarios, si no un escenario donde ambos trabajen juntos. La vieja escuela de negocios planteaba que “para ganar, otros deben perder”. Ahora es el tiempo del GANAR-GANAR, donde todos los participantes del mercado concedan entre si en pos del bien común. Esto conlleva mejores productos y servicios, y mayores ganancias para las empresas, independiente de su facturación. Ésta es una de las bases del comercio justo.

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